Siempre que Goku luche por la humanidad seguiré intentando.
Siempre que los árboles respiren yo seguiré intentando.
Esas fueron las palabras del comandante Laurie, un piloto empedernido que atravesaba el mar Adriático en busca de algo. ¿Un amigo, tal vez? Nadie lo sabía exepto, él. Era como todos. Quien sea puede decir nadie lo sabe, pero lo sabe una persona. El dueño del secreto y de su vida. Era como tener la presentación más glamurosa, llena de elegancia pero que llegaba a lo bizarro. Era como fingir que te gustaba Coldplay pero eras un fandom hecha y derecha de One Direction. Era como no tener argumentos y usar a su madre como insulto.
Era como escribir TKM por no escribir, te quiero mucho.
Era como ser una copia de algo real.
Sueños de oro, tal vez? ordenó el capitán, pero la respuesta no fue confusa ni hecha.
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